Renfe está trabajando en la puesta en servicio de su tren híbrido, la serie 730. Se
trata de un revolucionario vehículo de alta velocidad con ancho variable y doble
tracción (eléctrica y diésel), que podrá reducir los tiempos de viaje en zonas con
vías sin electrificar. |
Extender los beneficios de la alta velocidad
a ámbitos de España cuyas vías
son de ancho ibérico y se encuentran
sin electrificar, como es el caso de las
comunidades autónomas de Galicia o Murcia. Es el gran
objetivo que persigue uno de los proyectos tecnológicos
más innovadores de Renfe en cuanto a material rodante: la
creación y la puesta en servicio de vehículos de alta velocidad
de ancho variable con tracción eléctrica y diésel.
Así, el 29 de diciembre del año 2009, el Consejo de
Administración de la empresa aprobó la transformación
de 15 unidades (de un total de 45) de la serie 130 en
trenes híbridos. Estos vehículos, además de la rodadura
desplazable y la tracción eléctrica con la que contaban
(tanto a 25 kilovoltios en ancho UIC como a 3 kilovoltios
en ancho ibérico) debían incorporar motores diésel para
poder circular por vías sin electrificar. De esta manera,
Renfe, a través de su división industrial Integria, se embarcaba
en un trabajo pionero, que ha dado como resultado
uno de los trenes más versátiles del mundo: el S730.
Y es que en otros países hay vehículos de ancho variable,
o de doble tensión, o de tracción diésel-eléctrica, pero
ninguno que combine todas estas características.
PROYECTO CON TALGO/BOMBARDIER
Con una inversión de 74 millones de euros, Renfe desarrolla
el proyecto en colaboración con el consorcio Talgo/
Bombardier, fabricante de la serie 130 y adjudicatario de
la transformación. Las primeras unidades comenzaron las
pruebas en vía en el mes de junio y está previsto que la
empresa disponga a partir del segundo trimestre de 2012
de varios trenes S730 homologados para prestar servicio
en relaciones como la de Madrid-Galicia, que verá notablemente
acortados sus tiempos de viaje.
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