De norte a sur, como un corte casi rectilíneo de
bisturí sobre el mapa australiano, se dibujan
los railes de The Ghan. Este tren, que surca el
corazón desértico del continente, antaño únicamente
cruzado por los camellos afganos traídos por los colonos
británicos, debe su nombre a las caravanas formadas por
estos animales desde 1778. The Afghan... The Ghan.
Parte de la ciudad de Adelaida, en la costa sur bañada
por el océano Índico, y desemboca prácticamente en
las aguas norteñas del mar del Timor, en la localidad de
Darwin. Justo en el llamado centro rojo del país austral,
donde los ríos modulan a su antojo las rocas desde hace
cuatro billones y medio de años, se realiza una parada
de varias horas en Alice Springs. En 1929, este mítico
tren unió Adelaida con Alice, quedando las vías en punto
muerto en medio del desierto, hasta que en 2001 el ferrocarril
se extendió hasta Darwin. No son pocas las opciones
que se ofrecen al pasajero durante las 48 horas de trayecto a lo largo de 2.979 kilómetros. Para empezar, y
como marca el espíritu del viajero amante de los trenes,
la contemplación del paisaje único desde los confortables
vagones no deja indiferente a nadie. Así pues, la
elección de la cabina en este tren de más de un kilómetro,
supone la primera difícil decisión, aunque, como de
costumbre, también el bolsillo tiene algo que decir.

Hasta ocho personas pueden compartir el Vagón
Presidencial. Entre los servicios que ofrece destaca la
opción de contar con cocinero propio, de un comedor
exclusivo, cocina totalmente equipada y un amplio salón
en donde disfrutar de una película o escuchar música.
Por si no fuera suficiente, el coche Príncipe de Gales
cuenta con espacio para diez personas repartidas en cuatro
cabinas dobles y dos individuales que conforman la
suite Mountbatten. Recientemente ha sido decorada con
elegantes vigas de madera y originales muebles, incluidos
los elevados techos de metal y puertas de cristal que imitan a las de esta catedral, aunque su estructura original
data de 1919, fecha en la que el Príncipe Edwards de
Gales se alojó en este convoy.