Explorando el Western australiano
Llamado así por los camellos afganos que cruzaban el desierto australiano en el siglo XVIII, The Ghan es uno de los ferrocarriles más impresionantes del mundo por la belleza de su paisaje.
 
Texto: Patricia Cruzado Villalobos
 

De norte a sur, como un corte casi rectilíneo de bisturí sobre el mapa australiano, se dibujan los railes de The Ghan. Este tren, que surca el corazón desértico del continente, antaño únicamente cruzado por los camellos afganos traídos por los colonos británicos, debe su nombre a las caravanas formadas por estos animales desde 1778. The Afghan... The Ghan. Parte de la ciudad de Adelaida, en la costa sur bañada por el océano Índico, y desemboca prácticamente en las aguas norteñas del mar del Timor, en la localidad de Darwin. Justo en el llamado centro rojo del país austral,
donde los ríos modulan a su antojo las rocas desde hace cuatro billones y medio de años, se realiza una parada de varias horas en Alice Springs. En 1929, este mítico tren unió Adelaida con Alice, quedando las vías en punto muerto en medio del desierto, hasta que en 2001 el ferrocarril se extendió hasta Darwin. No son pocas las opciones que se ofrecen al pasajero durante las 48 horas de trayecto a lo largo de 2.979 kilómetros. Para empezar, y como marca el espíritu del viajero amante de los trenes, la contemplación del paisaje único desde los confortables vagones no deja indiferente a nadie. Así pues, la elección de la cabina en este tren de más de un kilómetro, supone la primera difícil decisión, aunque, como de costumbre, también el bolsillo tiene algo que decir.

Hasta ocho personas pueden compartir el Vagón Presidencial. Entre los servicios que ofrece destaca la opción de contar con cocinero propio, de un comedor exclusivo, cocina totalmente equipada y un amplio salón en donde disfrutar de una película o escuchar música. Por si no fuera suficiente, el coche Príncipe de Gales cuenta con espacio para diez personas repartidas en cuatro cabinas dobles y dos individuales que conforman la suite Mountbatten. Recientemente ha sido decorada con elegantes vigas de madera y originales muebles, incluidos los elevados techos de metal y puertas de cristal que imitan a las de esta catedral, aunque su estructura original data de 1919, fecha en la que el Príncipe Edwards de Gales se alojó en este convoy.

 
 
 
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