La optimización inteligente de la energía es la
piedra angular sobre la que se asienta el compromiso
medioambiental de Renfe, que al finalizar
el ejercicio 2009, prevé reducir un 9,1% su consumo
energético específico, por unidad de transporte.
Con este reto, que la empresa asumió voluntariamente
en 2006, se adelanta tres años a la propuesta de la
Estrategia de Ahorro y Eficiencia Energética en España
(E4), que establece una disminución de este porcentaje
para el sector del transporte en 2012. Para lograr estos
propósitos de sostenibilidad, Renfe desarrolla iniciativas
tecnológicas y de gestión, que operan de forma interrelacionada.
Algunos ejemplos de estas actuaciones son la mejora de la electrónica y del rendimiento de los
motores eléctricos y diésel; así como la utilización de
materiales ligeros y aerodinámicos.

El aprovechamiento de la inercia de los trenes y de la
orografía del terreno constituye una de las principales
herramientas para avanzar en esta estrategia de ahorro,
ya que, a partir de la energía cinética acumulada, el tren
puede circular a una velocidad homogénea, sin consumir
energía entre el 35% y el 54% del trayecto.
En este sentido, Renfe prevé extender esta fórmula
de conducción económica, en los próximos años, a los trenes de todas las líneas de alta velocidad, ya que los
Ave de las series 100, 102 y 103 están preparados para
aplicar este sistema, mediante la instalación a bordo de
unos medidores (watiohorámetros) que permiten recoger
los datos del consumo energético del tren y procesarlos
para poder actuar sobre ellos en consecuencia. Como
novedad, en el caso de las nuevas series 102 y 103, los
medidores también recogen los datos de la energía que
el tren devuelve a la red eléctrica cuando se detiene a
través del freno regenerativo.
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Este tipo de frenado constituye un dispositivo de
ahorro energético basado en la capacidad que tiene
el tren de convertir la energía cinética en eléctrica y
devolverla a la red. Esta energía sobrante vuelve a la
catenaria, con la ventaja de que puede emplearse para
mover otros trenes, alimentar servicios auxiliares o para
almacenarla en acumuladores a bordo del tren, ya que
Renfe es actualmente el primer consumidor eléctrico del
sector servicios del país. |
En concreto, el consumo de los trenes de alta velocidad
es aproximadamente del 10% del consumo energético
de tracción total de Renfe, pero se prevé que,
tras la puesta en servicio de estos mecanismos en todos
los trenes, aproximadamente en el año 2020, la energía
devuelta a la red eléctrica con el freno regenerativo
estaría cercana a los 300 GW por año, una producción
equivalente a cinco veces la producción anual de energía
solar fotovoltaica en España.
El ahorro en una línea de Cercanías con tráfico denso
puede llegar al 40% por la utilización de esta tecnología
y en un futuro, Renfe prevé también que las locomotoras
de Mercancías puedan circular con freno regenerativo.
Experiencias pioneras en el sector