La adquisición de las 100 locomotoras
eléctricas de la serie 253 para el Área de
Mercancías y Logística supone un hito en
la historia de Renfe. No sólo porque sea la primera
vez que se compran específicamente para este tipo
de servicios, también debido a que van a aumentar la
eficiencia productiva de esta división de la empresa –sometida a competencia–, a través del incremento
de la fiabilidad, disponibilidad, capacidad de carga y tracción, eficiencia de costes y energía, y porque
Renfe va a participar en su fabricación, en un 20%, y
en su mantenimiento, en un 50%.
Adjudicada su construcción a Bombardier por un
importe de 237 millones de euros, las locomotoras se
irán recibiendo progresivamente hasta 2010, a un ritmo
de cuatro o cinco por mes a partir de septiembre.
Precisamente, para después del verano está prevista
la puesta en servicio de las dos primeras unidades, las
cuales “ya han superado las pruebas estáticas e iniciaron
las pruebas dinámicas en vía el 22 de abril, con
objeto de lograr la autorización para su circulación
comercial”, señala el director Técnico de Material de
Renfe Mercancías y Logística, Javier Bujedo.

El material de la serie 253 mejora en diversos
aspectos a las locomotoras eléctricas a las que va a
sustituir. Así, en fiabilidad, se estima que las nuevas
máquinas recorran de media 200.000 kilómetros
sin registrar incidencias, lo que las hace casi cuatro
veces más fiables que las actuales. En cuanto a potencia,
la 253 cuenta con 5.400 kW, lo que significa
que, dadas las mismas condiciones de rampas y velocidad,
las nuevas locomotoras puede traccionar un
30% más de toneladas.