Una nueva generación
Dar respuesta al incremento de actividad, por la incorporación de nuevos servicios, forma parte de la necesidad actual de Renfe para formar nuevos maquinistas, encargados del relevo generacional.

 
Texto: María de Castro - Fotos: Luana Fisher y Álex Moss
 

Los futuros profesionales de conducción que está formando la Escuela Técnica Profesional de Renfe, homologada como Centro de Formación por la Dirección General de Ferrocarriles, una vez obtenido el título correspondiente, podrán formar parte de la plantilla de Renfe o bien de las nuevas empresas ferroviarias que, con motivo de la liberalización, operan en competencia en el sector. Fue precisamente cuando se inició este proceso de apertura del mercado, y con el desarrollo legislativo posterior que estableció el marco regulardor para la formación del personal de conducción, cuando Renfe creó el embrión de un centro de formación homologado, la actual Escuela Técnica Profesional.
El Centro de Formación, que depende de la Dirección General de Seguridad, Organización y Recursos Humanos de Renfe, es un conjunto integrado por profesionales en la formación de alta cualificación, recursos materiales tecnológicamente avanzados, una amplia red de maquinistas colaboradores de prácticas de conducción y un plan docente adecuado en contenidos. La Escuela Técnica Profesional de Renfe está integrada por 17 formadores, 10 en el centro de Madrid, cinco en Barcelona y dos en Valencia, en este proceso han participado más de 500 maquinistas colaboradores, instructores de prácticas.


El curso de preparación para el acceso a los exámenes para la obtención del Título de Conducción de Vehículos Ferroviarios de Categoría B concluye a finales de junio, fecha en la que los aspirantes a maquinistas habrán completado con grandes ilusiones y expectativas 480 horas de formación práctica en conducción efectiva de vehículos. Durante este primer curso, la Escuela Técnica Profesional de Renfe forma a 200 aspirantes a maquinistas, 125 en Madrid y 75 en Barcelona, y del total, ocho son mujeres. En junio comienza el segundo curso de conducción, en esta ocasión para 150 aspirantes, entre los centros de Madrid, Barcelona y Valencia.
Cuando se inició el proceso para formar nuevos maquinistas, Renfe contaba con el primer centro homologado, de tal forma que legalmente estaba obligada a asumir la formación de los primeros maquinistas de la incipiente competencia; obligación que suele ser habitual para la empresa predominante, al objeto de fomentar la efectiva liberalización de cualquier sector. Con anterioridad a la puesta en marcha de este proyecto, la empresa llevaba más de 20 años sin formar nuevos maquinistas y, en aquel momento, la responsabilidad de la tarea recaía, en gran medida, en el ejército (promociones de militares en prácticas).
El formador y auditor en la etapa de prácticas, José Jiménez Cano, manifiesta que a partir del programa, definido por la Orden Ministerial 2520/2006, la Escuela Técnica Profesional ha tenido como misión transmitir y enseñar el máximo conocimiento posible en el calendario establecido porque “es el periodo del que disponemos para ofrecerles una perspectiva lo más global posible en las distintas materias, antes de iniciar las prácticas. En un futuro, ya tendrán tiempo para especializarse en distintas parcelas”.

Y transcurridos nueve meses desde el inicio del curso, el 1 de octubre de 2007, la alumna Rocío Gómez, de 30 años, valora que “se han cubierto todas mis expectativas, incluso se han superado, ya que el índice de contenidos impartido ha sido muy completo y extenso”. En total, el curso ha constado de 1.150 horas, de las que 530 han estado dedicadas a la teoría y 620 a la práctica. Además de poner un especial énfasis en la normativa de seguridad y en el reglamento general de circulación, los contenidos teóricos del curso se han estructurado en distintas materias relacionadas con el sistema ferroviario; la infraestructura y la red de interés general; la prevención de riesgos laborales; el material rodante; la adaptación a vehículos de tracción; así como los diversos ámbitos operativos y las consignas de trabajo. Entre estas materias, el alumno Alejandro Gutiérrez, de 28 años, subraya que “el reglamento es el contenido fundamental del curso, que hay que cumplir a rajatabla y, por tanto, la parte a la que hay que dedicar más horas de estudio”.


Para conseguir una mayor calidad formativa y con ella, la completa asimilación de los conocimientos por parte de los alumnos, estos contenidos teóricos se han combinado con ejercicios prácticos en los simuladores de las aulas tecnológicas de la escuela: dos en Madrid, cada una dispone de tres puestos de alumno y uno de instructor; y otras dos aulas en Barcelona, con dos puestos de alumno y uno de instructor, cada una. Tal y como explica el formador José Manuel García del Río, profesional de Renfe desde 1976, estos simuladores de conducción, desarrollados por la empresa Lander, permiten la aplicación práctica de la reglamentación, así como la familiarización de los alumnos con los mandos de la cabina. También afianzan el aprendizaje y la actuación en situaciones especiales, que por su complejidad o riesgo difícilmente pueden llevarse a cabo en un tren real.
Para el alumno Alejandro Moreno, la realización de prácticas en simuladores y las denominadas prácticas como terceros –observador en la cabina de un tren– han resultado las asignaturas “más interesantes del curso, porque te acercan a la realidad del tren. Ahora esperamos impacientes el día en el que podamos conducir como maquinistas y tengamos toda la responsabilidad de la circulación de un tren”.
Concluido el bloque teórico, los aspirantes comenzaron en el mes de marzo la formación práctica de conducción de vehículos, que representa un 41,74% del total del curso.
“El aprendizaje de la conducción de trenes reales supone la puesta en práctica de todos los conocimientos aprendidos hasta el momento”, explica la madrileña Rocío Gómez, que recuerda “cómo me temblaban las piernas el primer día que me senté a los mandos de un tren diésel de media distancia, con la sensación de que había olvidado los conocimientos aprendidos en meses anteriores. Sin embargo, el miedo escénico se pierde con la práctica”. A su vez, el alumno Alejandro Moreno, de 20 años, describe también que “la ilusión y el nerviosismo” protagonizaron su estado de ánimo durante los primeros días a los mandos de un tren.
En esta etapa formativa de conducción de vehículos ferroviarios, cada aspirante tiene asignado como instructor a un maquinista, que ejerce las funciones de “informar, tutelar y dirigir las prácticas, así como enseñarles las peculiaridades de cada vehículo y el oficio de maquinista en general”, explica Julio Quintanilla, maquinista de Cercanías desde hace 16 años e instructor de Rocío Gómez, que hace hincapié en la gran responsabilidad de este trabajo de instructor, al que se presentó voluntariamente como“un reto personal y con la mayor satisfacción de poder ver después a los alumnos conducir solos un vehículo”.

“El aprendizaje de la conducción de trenes reales supone la puesta en práctica de todos los conocimientos aprendidos hasta el momento”, explica la madrileña Rocío Gómez, que recuerda “cómo me temblaban las piernas el primer día que me senté a los mandos de un tren diésel de media distancia, con la sensación de que había olvidado los conocimientos aprendidos en meses anteriores. Sin embargo, el miedo escénico se pierde con la práctica”. A su vez, el alumno Alejandro Moreno, de 20 años, describe también que “la ilusión y el nerviosismo” protagonizaron su estado de ánimo durante los primeros días a los mandos de un tren.

En esta etapa formativa de conducción de vehículos ferroviarios, cada aspirante tiene asignado como instructor a un maquinista, que ejerce las funciones de “informar, tutelar y dirigir las prácticas, así como enseñarles las peculiaridades de cada vehículo y el oficio de maquinista en general”, explica Julio Quintanilla, maquinista de Cercanías desde hace 16 años e instructor de Rocío Gómez, que hace hincapié en la gran responsabilidad de este trabajo de instructor, al que se presentó voluntariamente como“un reto personal y con la mayor satisfacción de poder ver después a los alumnos conducir solos un vehículo”.

Algunos de los formadores más cualificados
Segunda promoción externa
Didáctica y gestión del curso

 
 
 
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