En cada ciudad, una parada; se desplaza como
pez en el agua, y a ratos el viajero percibe
el olor salado del mar. No, no se trata de un
crucero, sino de un hotel cinco estrellas sobre raíles: el
Transcantábrico. Durante ocho días y siete noches es
posible recorrer varias regiones del norte de España
en un tren legendario dotado de todas las comodidades.
El viaje comienza en León, desde donde parte hacia
Bilbao, Santander, Gijón, Oviedo, A Coruña, para
despedirse en Santiago de Compostela, o viceversa si
se prefiere. Entre capital y capital se realizarán visitas
a otros pequeños y entrañables pueblos con una rica
gastronomía y calles laberínticas que los dotan de un
espíritu medieval. A través de Castilla y León, Vizcaya, Cantabria, Asturias y Galicia se extienden las vías que
dirigen el rumbo desde hace 25 años de los raíles del
Transcantábrico. Por ello, 2008 es un año de celebración,
motivo por el cual el tren ha incorporado novedades
y mejoras en sus servicios e infraestructuras.

Hacer realidad la arriesgada idea del equipo de
profesionales de Feve de innovar en el mundo del turismo,
dio como resultado el nacimiento de un crucero
en tren bautizado como Transcantábrico. La anchura
de un metro en la vía ayuda en el caprichoso trazado
por el que discurre la red y el original punto de vista
desde el que se divisa el entorno. Debido a la creciente
demanda de este tipo de productos, en 2000
se pone en marcha el hermano gemelo, el Transcantábrico II, y se aprovecha para remodelar el original.
Es entonces cuando se instalan las suites de matrimonio,
minibar, caja fuerte, etcétera. Desde que en
1983 comenzara a funcionar el primer tren turístico,
otras empresas ferroviarias han tratado de imitar al
original por otras áreas de la geografía española. Sin
embargo, este tren fue único en España y el primero
del mundo de vía métrica.
Un viaje con muchas posibilidades