Cómo conquistar el mercado europeo de alta velocidad
La comercialización de los servicios del TGV, ICE, Eurostar y Thalys responde a diferentes estrategias, pero con un denominador común: la apuesta por Internet como canal de distribución.

 
Texto: Nacho Guisasola
 

Renfe puso en marcha a finales de 2007 una nueva política comercial con motivo del inicio de la explotación de los servicios Ave hasta Málaga, Valladolid y, dos meses después, Barcelona. Esta estrategia, basada en la flexibilización de las tarifas y en la potenciación del canal de venta electrónica, coincide en algunos aspectos con las de otras operadoras ferroviarias europeas. Recientemente, la empresa también ha potenciado la distribución telefónica a través de los servicios Línea Renfe (llamando al 902 24 02 02) y Mobipay (a través del móvil).
El producto Renfe Ave ha mantenido a lo largo de 16 años de existencia sus principales rasgos de identidad: un viaje rápido, confortable, seguro y puntual, acompañado de un servicio a bordo de calidad, con una oferta gastronómica cuidada. No obstante, la competencia con otros modos de transporte es cada vez más intensa y por ello, es necesario innovar continuamente en la oferta de servicios y en su comercialización para aumentar el número de clientes. En este sentido, cabe destacar el compromiso de puntualidad de Renfe, único en el mundo.
De esta manera, cada empresa europea de alta velocidad trabaja por situarse a la vanguardia en distintos ámbitos. El TGV francés ha sido pionero en la venta de billetes flexibles a través de su web, y actualmente centra sus esfuerzos en la comercialización a través de terminales móviles. En esto último también está trabajando el ICE alemán, que busca captar clientes más allá de sus fronteras. Un objetivo bien distinto es el de Eurostar, que se ha convertido en abanderado de los viajes neutros en emisiones de CO2, o el de Thalys, que se ha puesto en cabeza del acceso Wi-Fi a Internet a bordo de sus trenes.


El tren de alta velocidad francés fue el primero en circular en Europa, allá por 1981. La empresa que lo explota, Sncf, trabaja intensamente por seguir estando a la última en la comercialización de sus servicios, más allá del récord mundial de velocidad sobre raíles alcanzado en 2007 (574,8 kilómetros por hora) o de la presentación del automotor veloz más moderno, el AGV de Alstom.
Un verdadero hito en el sector ferroviario francés ha sido la puesta en servicio del TGV Este, que comunica París con Estrasburgo, Luxemburgo, Alemania y Suiza. Desde que inició su actividad en julio de 2007 y hasta finales de ese año, transportó a siete millones de viajeros, gracias al fuerte aumento del tráfico nacional e internacional que produjo (un 6,4%). Sirvan como ejemplos dos datos: los viajeros de larga distancia en Francia en el ejercicio pasado fueron 366 millones, frente a los 358 de 2006; o que los ingresos de VFE (Viajeros de Francia y Europa, que incluye los servicios de Thalys y Eurostar, en los que Sncf participa) se incrementaron en un 5%.

La intención del operador francés es expandir el modelo del TGV Este al resto de líneas, lo que supondría ofrecer en toda la red una velocidad comercial de 320 kilómetros por hora, mayor gama de servicios a bordo (Wi-Fi, Dvd, videojuegos) y de productos en el bar, o un interiorismo más cuidado. Además, conllevaría el incremento de la puntualidad, que en el global de la alta velocidad francesa fue de 90,3% durante 2007.
En los buenos resultados de Sncf, que mejoró sus ingresos en un 8% el año pasado, y del TGV en particular, también tuvieron incidencia el logro de una elevada tasa de ocupación (75%), el crecimiento de las ventas de la primera clase (un 3,8%) a través de mejoras en la promoción y la gestión de plazas, la Copa del Mundo de Rugby (con 237 trenes suplementarios), el desarrollo del iDTgv y la revolución tarifaria Notes.
Las ventas por Internet aumentaron en el ejercicio pasado un 21%, lo que sitúa a este canal como el mayoritario para la distribución de billetes en Francia. De hecho, la página web www.voyages-sncf.com es toda una referencia para la confección de paquetes turísticos, e incluye otros modos de transporte, alojamiento y servicios adicionales. Asimismo, el crecimiento de ventas online muestra la agresiva política de ofertas emprendida por Sncf. El principal proyecto es el llamado iDTgv, que responde a una investigación de la empresa sobre cómo aprovechar la opinión de los clientes para satisfacerles en comodidad y servicio. De esta manera, hace tres años, esta marca, que sólo se comercializa a través de la red, ofrece viajes con servicios especiales: zona de relax silenciosa, área recreativa, celebraciones a bordo... En la actualidad se está trabajando en la implementación del iDNight, un TGV nocturno con actuaciones musicales.
La segunda gran acción puesta en marcha por Sncf, en octubre de 2007, es una nueva política comercial más flexible: Notes. Con una preparación previa de dos años, esta estrategia comercial busca poner a disposición de los viajeros de negocios una serie de ventajas en el sistema de compra, así como precios atractivos para los clientes de ocio, además de ofrecer soluciones de aparcamiento, oficina a bordo o intermodalidad.
“Compartimos el riesgo con el cliente. Si adquiere el billete con antelación le aseguramos un precio rebajado, y si lo hace con poco margen de tiempo, le garantizamos más servicios y facilidades de cambio, pero a un coste mayor. Nuestra política comercial está orientada a una tarifación en tiempo real, que consiste en la rentabilidad de cada uno de nuestros trenes para competir con las aerolíneas de bajo coste”, sostiene Michel Leboeuf, director de Desarrollo de VFE-Sncf, quien afirma que “trabajamos en la comercialización a través del teléfono móvil”.


Desde hace más de una década, Thalys, que posee su capital distribuido entre Sncf (62%), Sncb (28%) y DB (10%), gestiona trenes de alta velocidad entre Francia, Bélgica, Holanda y Alemania. Durante el año pasado, esta empresa aumentó sus ingresos en un 6,6% y transportó a 6,2 millones de viajeros, cuyo nivel de satisfacción con el servicio fue de un 87%. Todo ello con una puntualidad media del 92%, y del 95% en su conexión más importante: París-Bruselas, que con 25 frecuencias diarias y un tiempo de viaje de una hora 22 minutos, captó el 55,6% de la facturación total de los tráficos.
Se trata de unas cifras positivas que reflejan el inicio de una nueva etapa en el ámbito comercial. Thalys sentó en 2007 las bases de una política más dinámica para la venta de sus servicios con la apuesta por la reducción de los tiempos de viaje, la potenciación de las nuevas tecnologías y el establecimiento de tarifas flexibles y ofertas especiales. Estos esfuerzos ya se van materializando.
El primero de estos tres pilares tiene que ver con la conexión de los cuatro países mediante unos trayectos cuya duración sea competitiva con otros modos de transporte. En este sentido, el objetivo principal del operador es conectar por tren de alta velocidad Colonia y Ámsterdam con Bruselas, en una hora 46 minutos y una hora 47 minutos, y con París en tres horas 13 minutos y tres horas 14 minutos, respectivamente.

Railteam, la alianza de la alta velocidad europea

 
 
 
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