Trenes de vértigo
Los ferrocarriles de montaña de la India, patrimonio de la humanidad, destacan con sus ingeniosas soluciones para sortear las dificultades de un terreno abrupto.
 
Texto: Juan Lucio
 

Originales, antiguos, pintorescos y eficaces en un terreno abrupto y difícil. Así se puede definir el conjunto de ferrocarriles de montaña de la India, que desde hace dos años son considerados Patrimonio de la Humanidad, según la Unesco. Estos peculiares ferrocarriles no han perdido el orgullo de modernidad con el que fueron construidos allá por los siglos XIX y principios del XX, cuando eran muestra del desarrollo industrial, económico y social del país.
Ahora tienen otra misión: atraer a viajeros y a amantes del ferrocarril. El turismo es el objetivo.


Viajemos hacia Oriente. La primera parada es la ciudad de Darjeeling. A mucha gente le sonará por el té que recibe el mismo nombre y que es una de sus industrias más importantes. Darjeeling está en el estado de Bengala Occidental, a una altitud de 2.134 metros, en los montes de Shivaik, en la cadena inferior del Himalaya, justo donde el mapa de India confluye con Bután, Nepal y el Tibet. Es una zona remota, pero que siempre ha tenido un gran atractivo. Su clima templado la convirtió en la ciudad preferida para el veraneo de los británicos que colonizaron el país, además de haber sido balneario y sanatorio para los soldados de la metrópoli.
Actualmente, Darjeeling cuenta con el atractivo turístico de su ferrocarril de montaña, conocido como el tren de juguete, según lo definieron algunos prohombres británicos de la época. Construido entre 1879 y 1881, tiene 86 kilómetros de longitud, que es la distancia que separa New Jalpaiguri de Darjeeling. Tiene también el récord de ser el tren más estrecho del mundo: 61 centímetros de anchura entre los raíles.

El trayecto dura más de siete horas, siempre con el Himalaya de testigo. Las grandes montañas se asoman al paso de su vieja y centenaria máquina de vapor, que traza el camino marcado por las vías a través de las elevaciones que caracterizan el terreno. No hay túneles, como puede ocurrir en los otros ferrocarriles de montaña, pero sí soluciones de ingeniería para ir ascendiendo desde los 100 metros de altitud de Siliguri (el original inicio de la ruta) a los más de 2.000 de Darjeeling. Nombres como Sukna, Rangtong, Kurseong o Ghum, la estación más alta de India a 2.258 metros sobre el nivel del mar, se suceden en este maravilloso recorrido que cautiva a cualquier viajero y, por supuesto, a los amantes del tren.
Su primera actividad fue el transporte de té de la región, de reconocida calidad y prestigio mundial. Ahora, sin embargo, se ha convertido en un atractivo instrumento turístico que cuenta con miles de admiradores tanto en India como en el resto del mundo. Recientemente, el tren de juguete de Darjeeling ha sido escenario de diversas producciones cinematográficas de la emergente industria del celuloide indio, conocida como Bollywood.

El gigante indio

 
 
 
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