Ya lo apuntábamos el pasado mes. A Renfe no
le es ajena la crisis económica, y así lo reflejan
los resultados de las cuentas del mes de enero.
En el caso del tráfico de mercancías, el descenso
de la actividad es más acusado, con una
reducción de las toneladas transportadas respecto
a lo previsto de un 37%. La reducción de
la actividad de sectores como la construcción,
o la disminución de matriculación de vehículos
han repercutido, como no podía ser de otra manera,
tanto en el transporte por ferrocarril
como en los otros modos.
En el caso de viajeros ese descenso es menos acusado,
pero empieza también a notarse, con una reducción
de los clientes que han utilizado los servicios
de alta velocidad, larga y media distancia, y cercanías,
de un 8,4% respecto a lo previsto. En la actividad de
fabricación y mantenimiento, los ingresos han sido en
enero un 15,8% menos de lo presupuestado. Trasladando
estas cifras a ingresos económicos globales,
Renfe ha ingresado en el primer mes de este año un
15,3% menos de la cifra recogida en el presupuesto.
Este descenso de la actividad, no obstante, está
siendo compensada a través de una mejor gestión
del gasto, por parte de todas las áreas de actividad y
corporativas de la empresa. Así, los gastos de Renfe
han sido un 10% menos de lo que estaba contemplado
en el presupuesto.

Renfe y todos sus profesionales siguen trabajando
pues para mejorar resultados y calidad de
la prestación de los servicios, y así lo demuestran,
por ejemplo, los resultados de gestión del producto
Renfe Avant, que abordó el pasado año con la creación
de cuatro nuevas relaciones que se sumaron a
las existentes. Hoy ya es reconocido y valorado por
sus clientes, con una valoración media de 7,86 sobre
10, y que se ha movido en unos índices de puntualidadm media del 99,1%. El objetivo para este año es
mejorar la productividad a través de un incremento
de la ocupación de los 100 trenes Renfe Avant que
cada día prestan servicio.