Dentro de su política de modernización de los
talleres, sus equipamientos y las operaciones
que se realizan en ellos, Renfe Integria ha invertido
dos millones de euros en la instalación de tres
almacenes automáticos en los nuevos centros de mantenimiento
de trenes de alta velocidad de Fuencarral
(Madrid), Málaga y Can Tunis (Barcelona). El objetivo es
perfeccionar y agilizar el suministro de los materiales,
una tarea básica dentro de los procesos que se desarrollan
en los talleres dado su volumen de actividad. En la
actualidad, estos almacenes se encuentran ya instalados
y están pendientes de la adecuación de los sistemas informáticos
de gestión para comenzar a funcionar.
Los tres almacenes automáticos han sido suministrados
por Mecalux, empresa especializada en soluciones
de almacenaje, que también fue la encargada
de poner en marcha la instalación similar que funciona
con eficacia desde hace dos años en el TCR de Los
Prados, en Málaga. En lo único que se diferencian las
cuatro soluciones robotizadas es en las dimensiones y
la distribución de sus elementos, que dependen de las
necesidades de cada taller, si bien el funcionamiento
es idéntico en todos los centros.

La operativa del almacén se puede dividir en dos
procesos: la recepción, por un lado, y el suministro
de los componentes necesarios para las distintas operaciones
de mantenimiento, reparación o fabricación,
por otro. El primero de ellos se inicia con la llegada de
los materiales al taller, donde se les da entrada informáticamente
con la aplicación de gestión específica de
Renfe, denominada Máximo, o con la que corresponda a
cada una de las empresas privadas que también participan
en las actividades del centro. Al hacer el registro, se
genera una etiqueta identificativa, con la que se van a
clasificar las piezas, en función de su volumen y peso.