La homologación de las series 449 y 599
3 años de intenso trabajo
La puesta en servicio de los nuevos trenes de media distancia, al igual que la del resto de unidades de la moderna flota de Renfe, exige la realización de continuas pruebas que demuestren que el material es seguro, fiable y cómodo para el cliente.
 
Texto: Nacho Guisasola - Fotos: Julio Foster


Adjudicación del contrato
El Consejo de Administración de Renfe adjudicó a Caf el 27 de julio de 2006 la construcción y suministro de 107 trenes para servicios de media distancia, 57 vehículos eléctricos (serie 449) y 50 diésel (serie 599). “Previamente, como un año antes, trabajamos en la elaboración del pliego de condiciones técnicas que debía cumplir el nuevo material, y desde marzo de 2006, en el análisis de las ofertas”, comenta Eliseo Romero, jefe de Proyecto 599 en la Dirección de Trenes e Innovación Tecnológica de Servicios de Cercanías y Media Distancia de Renfe. En el análisis técnico de las ofertas enviadas, se detecta si hay algún aspecto por ajustar y se le comunica al fabricante de turno para que realice las modificaciones oportunas en su propuesta.

“Lo que se pretende es que los trenes ofertados por cada constructor sean similares desde el punto de vista técnico, lo cual facilita la comparación entre ellos y la posterior adjudicación. A veces, después de adjudicar el contrato, se acuerda dotar al material de elementos añadidos sobre la características iniciales fijadas en el pliego, especialmente relacionados con el confort, como puede ser que los monitores sean TFT”, añade.


Diseño
Tras la firma del contrato en septiembre de 2006, Renfe se reunió con el fabricante para determinar el plan de trabajo. El primer paso fue el desarrollo de la ingeniería de cada serie. “Durante un periodo de aproximadamente un año se efectuó el diseño del material, que incluye el de la estructura de caja, los bogies, los equipos, los circuitos eléctricos y neumáticos o el programa de control. Para ello, se establece un contacto frecuente con los constructores, con correos electrónicos diarios y con reuniones mensuales”, indica Eliseo Romero.

Seguridad y funcionalidad
En esta etapa de la ingeniería se diseña el funcionamiento de los equipos y se ultiman los detalles que no se incluían en el pliego de condiciones. “Se trata de trabajar para conseguir la aceptación final de los planos. Hay que analizar dónde se va a ubicar cada elemento, tratando de satisfacer al cliente y a los propios trabajadores de Renfe que nos trasladan sus sugerencias, pero otorgando prioridad a la seguridad y la funcionalidad del tren”. Cabe resaltar la participación de la Dirección de Comunicación, Marca y Publicidad de la empresa en el diseño, así como el empleo de maquetas digitales que permiten ver el interior y el exterior de los vehículos en tres dimensiones, lo que facilita la realización de modificaciones. Con el desarrollo de la ingeniería y la preparación de toda la documentación, se realiza el programa de fabricación.

Trenes pensados para el futuro

 
 
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