Esta reasignación de recursos se efectúa teniendo
en cuenta las características de cada núcleo y tratando
de beneficiar al mayor número posible de clientes.
El objetivo que se persigue es el de aumentar la capacidad
de transporte y el confort que se ofrece a los viajeros. Los trenes
de la serie 440 cuentan con unos equipos y una estética de hace tres
décadas. Han dado un resultado muy bueno, pero los clientes piden un
cambio que aporte más comodidades y una imagen más actual, como es
el caso de las unidades de las series 446, 447 y, sobre todo, los Civia. Este
modernización de la flota, que se está realizando de forma progresiva, se
inició el año pasado, aunque es en 2009 cuando se ha intensificado. Está
previsto que en 2010 también continúe este proceso.

La redistribución del parque está suponiendo un gran esfuerzo para los trabajadores
de los núcleos de la Dirección de Cercanías Urbanas e Interurbanas.
En este sentido, Renfe ha impartido formación al personal de conducción, que
ha tenido que habilitarse para poder conducir los nuevos vehículos. Un buen
ejemplo es el de Santander, donde los trabajadores sólo contaban con trenes
de la serie 440R, con la tecnología que conlleva un material con más de 30
años de antigüedad, y han tenido que habilitarse a vehículos más modernos
como los de la serie 446 y los Civia, que incorporan sistemas de última generación.
Igualmente ha ocurrido con el resto de la plantilla, desde el colectivo de
intervención hasta el de mantenimiento, pasando por el de programación.
El negocio en cifras