Son más de 5.000 kilómetros
de vías, el ferrocarril
suizo es uno de los más
densos del mundo. Los
Ferrocarriles Federales Suizos
(en alemán SBB), fundados en 1902, siguen
siendo la principal referencia del tren en el país
helvético y gestionan 3.000 kilómetros de vías.
Sin embargo, tienen una intensa competencia.
Más de 40 compañías privadas operan en una
red de 2.000 kilómetros, y su cuota de mercado
se estima en un 13%. La línea más larga, con
384 kilómetros, es la de los Ferrocarriles Réticos
en el cantón de los Grisones.
Del mismo modo que en España el programa
de desarrollo de la red de alta velocidad se
ha convertido en sinónimo de modernización
del sistema ferroviario, en Suiza, los dos grandes
motores de la renovación han sido y son el
proyecto Ferrocarril 2000 y las Nuevas Transversales
Ferroviarias Alpinas (NTFA). Como no
podía ser de otra manera, el objetivo de ambas
iniciativas consiste en reducir la duración de los
viajes en tren entre las grandes ciudades. demás,
y dado el tamaño del país y su situación en
el corazón de Europa, los diferentes proyectos
ferroviarios facilitan el tránsito por Suiza de los
trenes de alta velocidad continentales.


En 1987, los suizos aprobaron por mayoría el
proyecto Ferrocarril 2000. Con la segunda fase
actualmente en desarrollo, esta iniciativa tiene el
objetivo de establecer un sistema de conexión
de los diferentes medios de transporte público
mediante nudos de comunicación. La buena correspondencia
entre trenes y autobuses en estaciones
intermodales abrevia la duración de los
viajes y permite enlazar los grandes centros del
país a través de los trenes rápidos interurbanos.
Con este proyecto se ha logrado, además,
establecer una conexión eficiente entre los dos
núcleos principales del país, gracias a la línea
Berna-Zúrich. Para reducir el tiempo de viaje de
69 a 56 minutos, SBB tuvo que construir una infraestructura
de 45 kilómetros, de Mattstetten (en
el norte de Berna) a Rothrist (en el sur de Olten).
Otro de los objetivos de Ferrocarril 2000 es la
incorporación de nuevos trenes y nuevas tecnologías
de señalización. El material rodante está
provisto de sistemas de inclinación automática para aumentar la velocidad en curva, y el nuevo
sistema de seguridad permite que los trenes
puedan circular a 200 kilómetros por hora.