Modernos trenes que pueden circular
a 300 kilómetros por hora,
distintas clases para que viajen
los clientes, restauración y sistemas
de entretenimiento a bordo, venta de billetes por Internet,
tarifas promocionales con descuentos, paquetes de
vacaciones, alquiler de coches, hoteles… Los productos
de alta velocidad europeos ofrecen a los viajeros un amplio
abanico de servicios, más allá del transporte, y de ofertas
para hacerlos más atractivos y, de paso, ganar cuota de
mercado. Si bien hace algunos años, el TGV de Sncf, la
operadora francesa, era pionero por ser el primero en entrar
en funcionamiento en el continente, y más tarde por
comercializar sus servicios on line, en la actualidad todos
los productos de alta velocidad europeos disponen de
unos servicios y ofertas bastante parecidos, que en muchos
casos han surgido después de tomar como referencia
algunas propuestas del sector de la aviación.
No obstante, cada país tiene sus propias características
territoriales, sus redes ferroviarias y de otros modos,
así como una población que responde a distintas costumbres
sociales y a unas determinadas preferencias de viaje.
Todos estos condicionantes influyen, en cierto modo, en la
política comercial de las empresas ferroviarias europeas,
y hacen que mantengan algunas peculiaridades a la hora
de orientar su estrategia para captar más clientes.
Eurostar:
viajes de ocio a medida
Eurostar Italia AV:
Preparando la oferta Turín-Salerno
ICE:
Premio a la compra anticipada
TGV:
Cómo sacar partido de Internet
TGV Lyria:
Alta velocidad para esquiar
Thalys: Tiempos de viaje más reducidos