Y cómo se venden en Europa
Los operadores de productos de alta velocidad europeos están llevando a cabo una agresiva política comercial, con cuantiosos descuentos orientados a promocionar los viajes en tren.
 
Texto: Nacho Guisasola

Modernos trenes que pueden circular a 300 kilómetros por hora, distintas clases para que viajen los clientes, restauración y sistemas de entretenimiento a bordo, venta de billetes por Internet, tarifas promocionales con descuentos, paquetes de vacaciones, alquiler de coches, hoteles… Los productos de alta velocidad europeos ofrecen a los viajeros un amplio abanico de servicios, más allá del transporte, y de ofertas para hacerlos más atractivos y, de paso, ganar cuota de mercado. Si bien hace algunos años, el TGV de Sncf, la operadora francesa, era pionero por ser el primero en entrar en funcionamiento en el continente, y más tarde por comercializar sus servicios on line, en la actualidad todos los productos de alta velocidad europeos disponen de unos servicios y ofertas bastante parecidos, que en muchos casos han surgido después de tomar como referencia algunas propuestas del sector de la aviación.
No obstante, cada país tiene sus propias características territoriales, sus redes ferroviarias y de otros modos, así como una población que responde a distintas costumbres sociales y a unas determinadas preferencias de viaje. Todos estos condicionantes influyen, en cierto modo, en la política comercial de las empresas ferroviarias europeas, y hacen que mantengan algunas peculiaridades a la hora de orientar su estrategia para captar más clientes.

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