Asegurar la movilidad de los clientes
y minimizar las molestias que la restricción
del servicio puede ocasionar en
su vida diaria son los principales objetivos
del plan alternativo de transporte que Renfe ha puesto
en marcha con motivo de las obras de construcción de la
estación Sagrera-Meridiana. Estos trabajos han supuesto la
interrupción de la circulación ferroviaria de las líneas R3, R4
y R7, y la finalización de los recorridos en la estación de St.
Andreu Arenal hasta el próximo 12 de septiembre. La línea 1
de metro y los autobuses lanzadera con destino El Clot son
las principales alternativas para los 28.500 clientes diarios
(que realizan 57.000 viajes de ida y vuelta, de los 368.027
trayectos de todo el núcleo) que se han visto afectados.

En esta ocasión, el dispositivo especial de transporte se
ha preparado con aproximadamente seis meses de antelación
y con la participación de todas las áreas de Rodalies
de Catalunya de Renfe, un equipo curtido en la organización
y en la ejecución de este tipo de trabajos. Mientras que
Producción prepara la rotación de material y gestiona las
mallas horarias, Tracción prepara e informa a los maquinistas
de los nuevos tráficos, y Obras e Instalaciones realiza
las modificaciones necesarias para facilitar el paso y acceso
de los viajeros; el área Comercial elabora la información
que se transmite a los clientes, según explica el gerente de
Información y Atención al Cliente, José Cano. Subraya a su
vez que todo este trabajo se ha llevado de manera coordinada
con todas las partes implicadas, como son la Generalitat
de Cataluña, como cliente institucional, Transportes
Metropolitanos de Barcelona (TMB) y el Ayuntamiento de
Barcelona, para prever y ejecutar modificaciones urbanísticas
y refuerzos en los distintos modos de transporte.
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