Renfe trabaja y da respuesta a las líneas
marcadas por el Plan de Acción Inmediata
2010 y al Plan de Austeridad de la Administración
General del Estado 2011-2013 y, por
su integración en el sector público empresarial, tiene objetivos
concretos en las partidas de gastos, inversiones e ingresos.
La posición actual de Renfe es favorable por las inversiones
realizadas en material móvil y por la puesta en servicio de
nuevas infraestructuras de alta velocidad, aunque es necesario
trabajar también en otro sentido, básicamente con una política
de reducción de costes y de incremento de la productividad,
para conseguir el objetivo empresarial de ser un operador de
referencia en Europa y en el resto del mundo. Ante las nuevas
condiciones del entorno del sector ferroviario, Renfe, como
operador público, tiene que ser una empresa en competencia,
rentable económica y socialmente. Con respecto a la sostenibilidad
económica, la normativa europea establece que, a partir
de este año, las empresas ferroviarias no podrán recibir subvenciones
con carácter general, sólo transferencias de las Administraciones
Públicas como compensación de las obligaciones
de servicio público. Respecto a los servicios rentables de
carácter comercial, la empresa tiene que actuar siguiendo las
pautas del mercado, tanto en competencia intramodal, cuando
se produzca, como en la intermodal con la carretera o con el
avión. Debe convertirse, por tanto, en una empresa rentable,
con criterios de gestión basados en la optimización integral de
sus recursos y orientados al mercado en competencia.
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