José Salgueiro Carmona, presidente de Renfe
“Renfe, como empresa, es el mayor valor que tenemos”
El presidente habla en esta entrevista sobre el Contrato Programa, de lo que implica para el presente y el futuro de Renfe, y de cómo se encuadra este Contrato con las políticas, estrategias y acciones que la empresa está llevando a cabo.
 
Texto: Beatriz Lamas - Fotos: Luis Delgado
 

Cómo se incorpora la firma de este documento a la planificación recogida en el Plan Estratégico de Infraestructuras y Transporte?
El Contrato Programa es una pieza que se enmarca dentro de la política general de transportes del Gobierno, recogida en el Plan Estratégico de Infraestructuras y Transporte (PEIT), en materia de planificación e inversiones, para que, como operador ferroviario, seamos capaces de abordar el reto de la liberalización, cualquiera que sea el calendario de ésta, en la mejor posición de salida, con garantías de competitividad y eficacia. El PEIT compromete para el sistema ferroviario unas inversiones que se sitúan en torno a los 124.000 millones de euros, lo que supone casi el 50 por ciento del total.

 

Este esfuerzo inversor sin precedentes en infraestructuras ferroviarias, no tendría sentido si el Estado no dotara al operador público de capacidad para dar un mayor y mejor servicio a los ciudadanos. Es decir, el Estado invierte, pero tiene que asegurarse de que esa inversión se pone en valor a través de unos servicios que pongan al alcance de
los ciudadanos las ventajas que aporta ese importante esfuerzo inversor en infraestructuras.
Y esa inversión se ve materializada a través de una planificación rigurosa, ya que al PEIT le dan continuidad los compromisos fijados por el Gobierno, tanto en nuestro Contrato Programa como en el firmado con el Administrador de Infraestructuras Ferroviarias.
¿Cómo se contempla esta apuesta recogida en el PEIT por el modo ferroviario en el Contrato Programa fijado para el periodo 2006-2010?
El Contrato especifica lo que tenemos que hacer; establece los objetivos y responsabilidades mutuos, así como las aportaciones por parte del Estado para que Renfe pueda cumplir compromisos adquiridos, vinculados no sólo con nuestra rentabilidad, sino también con aspectos como la seguridad, el medio ambiente y la calidad del servicio que debemos dar a los ciudadanos.

 
Quiero destacar que debemos tener en cuenta que
el modelo de relación entre el operador y el Estado ha
sido un instrumento importante para el desarrollo y la
modernización de Renfe, que se había perdido en los
últimos años y que ahora recuperamos.
Y aquí tengo que volver a referirme a la importancia
de la planificación cuando hablamos de grandes
inversiones en infraestructuras y en servicios ferroviarios, que deben ser capaces de dar respuesta a las necesidades de movilidad de nuestro país.

Un contexto en el que el ferrocarril se hace imprescindible por su contribución a la cohesión social, a la vertebración territorial y por los menores costes ambientales que supone.
 
 
 
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