El Área de Actividad de Servicios de Alta Velocidad-Larga Distancia de Renfe Operadora tiene planteados unos retos importantes, encaminados
a que en 2010 la empresa sea una de las más importantes del mundo en el ámbito del transporte
por ferrocarril por su aportación, tanto en volumen de negocio como en calidad y en valoración positiva de los clientes. Para esa fecha, Renfe debe ser un operador
eficiente que gane dinero, tal y como indica el Contrato Programa. Partiendo del exitoso precedente del Ave Madrid-Sevilla, el modelo tiene sentido desde un punto de vista económico, de vertebración del territorio
y por el aprecio social que despierta.
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Desde el mes diciembre el Ave llega a Tarragona y a Antequera, y todo parece indicar que a finales de año lo hará a Valladolid, a Málaga y a Barcelona. Los trenes de la línea Madrid-Zaragoza-Lleida circulan desde octubre pasado a 280 kilómetros por hora, y además, se han puesto o se van poner en servicio nuevos vehículos de las series 102, 103, 104, 120 y 130. Al igual que los trenes de la serie 120, que circulan entre Madrid y Barcelona, los de la serie 130, permitirán dar servicio en anchos de vía diferentes y extender los beneficios de la alta velocidad
a otras zonas. Destacan también la locomotora 334 y la renovación del S100, que está en proceso de desarrollo
y del que se ha presentado ya la primera unidad.
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En el tiempo que resta para llegar a la señalada fecha de 2010, el Área de Actividad de Servicios de Alta Velocidad-Larga Distancia de Renfe debe emprender
una serie de acciones destinadas a conseguir
los resultados fijados en el Contrato Programa. Pero no sólo eso. Como afirma Abelardo Carrillo, director general del Área, “tenemos que convertir al Ave en un producto eficiente de transporte y dotarlo de un aspecto de negocio moderno, que se module en función de las necesidades de los clientes; una nueva forma de viajar, que es una evolución de la aviación porque la iguala en tiempos de viaje en determinadas
distancias y la supera en ratios de confort
y prestaciones comerciales”.

Para lograr este ambicioso objetivo ya se están dando
los pasos necesarios y 2007 será, en este sentido, el año de las reformas estructurales. Por un lado se está homologando el nuevo material, y por otro, se vienen efectuando transformaciones que tienen que ver con la tecnología, el mantenimiento de material, la conducción, las prestaciones a bordo (restauración, sistemas de comunicación y entretenimiento, se van a potenciar los canales de audio) o los sistemas de información
y de venta. Acerca de este último aspecto, para disminuir los tiempos de espera en la adquisición
de los billetes, se ha cambiado la aplicación de venta online y se han tomado medidas para mejorar el sistema de comercialización de las agencias de viaje.
Se van a crear, además, nuevos productos turísticos específicos y se van a editar dos catálogos (primavera-verano y otoño-invierno), con ofertas de viaje en tren para captar nuevos clientes.
Las previsiones indican que en 2010 Renfe llegará a los 30 millones de viajeros en sus servicios de alta velocidad
y larga distancia, cifra que se alcanzará por la puesta en servicio de nuevos tramos de alta velocidad, las acciones de comercialización y la gestión estratégica
de la empresa. Un buen ejemplo será la cornisa cantábrica,
cuyos tiempos se reducirán considerablemente cuando la alta velocidad llegue a Valladolid.