El protagonismo del tren y de las personas que lo hacen

 
 

EN LAS ÚLTIMAS SEMANAS HEMOS OÍDO HABLAR DE ALTA VELOCIDAD, CON LA PRESENTACIÓN DEL BALANCE DE LAS OBRAS DE INFRAESTRUCTURA QUE SE ESTÁN DESARROLLANDO. LAS INVERSIONES REALIZADAS A TRAVÉS DEL PLAN ESTRATÉGICO DE INFRAESTRUCTURAS Y TRANSPORTE NOS SITUARÁN
A LA CABEZA DE LA ALTA VELOCIDAD, CON 2.230 KILÓMETROS DE RED EN 2010, POR DELANTE DE LOS PAÍSES PIONEROS, JAPÓN Y FRANCIA. UNA GRAN PERSPECTIVA PARA RENFE, Y TAMBIÉN UN IMPORTANTE RETO.

En este aspecto, estas inversiones en la infraestructura, unidas a las inversiones que desde Renfe se están acometiendo en la compra de trenes, nos deben permitir crecer en calidad del servicio y en imagen positiva para el modo ferroviario. Los ejemplos de renovación del material ya son visibles, a través de la recepción de nuevos trenes de la serie 130, que van a permitir extender los beneficios de la alta velocidad a la red convencional, o los trenes de la serie 103 que están en fase de homologación. También hemos visto un Ave renovado, los de la serie 100, que han dado un excelente servicio a 55 millones de clientes en los casi 15 años de explotación comercial.

Pero además de crecer, Renfe se va a seguir renovando, y muestra de ello son las políticas de comercialización y de innovación que, desde los Servicios de Alta Velocidad-Larga Distancia se están llevando a cabo para adaptarse a un mercado, el de los viajes, que no deja de evolucionar. Por ejemplo, facilitando que cada día más clientes accedan a comprar un billete de la forma más cómoda y empleando el menor tiempo posible, mediante la potenciación de la venta online y las mejoras del sistema de comercialización en agencias de viaje. O abriéndose a nuevos sectores de consumidores, con nuevos productos y políticas comerciales.

 
 
 
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