Desde
hace muchos años está identificada en
la Unión Europea la necesidad de alcanzar
la interoperabilidad en el tráfico ferroviario
transnacional. Múltiples barreras obstaculizan este objetivo.
Entre las más evidentes, los distintos anchos de
vía, gálibos de los trenes o tensiones de catenaria. Pero
no menos importante es la heterogeneidad de los diversos
sistemas de señalización nacionales, con más de una
veintena de sistemas sustancialmente diferentes.
La publicación de la Directiva Europea 96/48/CE en
julio de 1996, relativa a la interoperabilidad del sistema
ferroviario transeuropeo de alta velocidad, marcó el comienzo
de un proceso complejo en pos de este objetivo,
sin definir aún una tecnología concreta. Las especificaciones
técnicas de interoperabilidad para mando, control
y señalización para la alta velocidad se publicaron en 2002 y definieron al Ertms (European Railway Traffic
Management System) como el estándar técnico para la
interoperabilidad ferroviaria europea en lo referente a
señalización. Estas normativas han evolucionado y actualmente
está en vigor la directiva 2008/57/CE, aplicable
también a la red convencional transeuropea.


Si bien este proceso normativo aún no ha culminado,
España como país, así como Renfe y Adif, han apostado
claramente por implantar este estándar. Una apuesta
arriesgada pero exitosa que tuvo su primera demostración
en la decisión de adoptar el Ertms para la señalización
de la línea de alta velocidad Madrid-Barcelonafrontera
francesa, y que se mantiene no sólo para la alta
velocidad, sino que además se ha adoptado para algunas líneas de cercanías de alta densidad de tráfico. El
Ertms contribuye así al óptimo aprovechamiento de estas
costosas infraestructuras, a la fluidez y puntualidad
del tráfico y a la máxima seguridad de la operación.
Empresas implicadas