El tren eléctrico de la serie 449 fue adquirido por Renfe en 2006 a Caf en
dos paquetes, de 33 y 24 unidades, por un importe total de 327,7 millones
de euros. Es un vehículo autopropulsado que incorpora un concepto técnico
inspirado en el tren de cercanías Civia, que constituye un importante salto
cualitativo en el parque eléctrico de media distancia, especialmente por
el empleo de bogies compartidos y por la tecnología de tracción IGTB’S.
Por su parte, las 50 nuevas unidades diésel para líneas convencionales
de la serie 599, también adjudicadas a la empresa Caf (por un importe de
265,1 millones de euros), constituyen una evolución técnica del automotor
de tracción diésel de la serie 598, del que se diferencian especialmente en
el interiorismo y en la red informática.

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