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En total, son alrededor de 150 kilómetros más de líneas
de alta velocidad, que se unen a una red que va
más allá de los 2.500 kilómetros, haciendo de España
líder en extensión de este tipo de infraestructuras en Europa.
Con Ourense, Santiago y A Coruña, las poblaciones
españolas a las que llegan los servicios de alta velocidad
de Renfe superan ya las 25.
La nueva línea, que ha requerido una inversión de
en torno a 3.300 millones de euros, no solo va a revolucionar
los viajes dentro de una comunidad que carecía
hasta ahora de alta velocidad, contribuyendo a su vertebración,
sino que además va a cohesionarla mejor con
el centro peninsular. Desde diciembre el trayecto en tren
entre Galicia y Madrid, con servicio Talgo de Renfe, se va
a acortar en aproximadamente una hora, una reducción
de tiempo que será aún superior cuando en unos meses
(primera mitad de 2012) comiencen a circular los trenes
híbridos de la empresa (serie 730). Está previsto que en
el entorno de finales de 2015 se complete la línea entre
ambas comunidades.
Para hacer realidad la explotación de la nueva infraestructura,
Renfe, a través de distintos departamentos,
lleva trabajando intensamente durante todo el año 2011.
Diseño de la oferta, formación de personal comercial y de
conducción, pruebas de material rodante y de sistemas
de seguridad, mantenimiento o coordinación con el Ministerio
de Fomento y Adif. |