Con un bagaje de 20 años en labores comerciales en Renfe, destaca que “en los últimos años de la década de los 80, los viajeros dejaron de ser
usuarios para ser clientes, lo que supuso un incremento constante de
las relaciones comerciales y un mayor acercamiento a los clientes”, que
configuran, “la razón de ser” de la empresa. En su opinión, “es necesario
incrementar la fidelización de los viajeros profesionales mediante acuerdos
comerciales y consolidar la modernización de los sistemas de venta,
para simplificar la información, reserva y compra de los productos”.
Respecto al desarrollo vivido, explica que “cuando empecé a trabajar en
Renfe, la empresa era como un gigante con poca capacidad de reacción.
La llegada del Ave significó un punto de inflexión desde el que Renfe ha
vivido una profunda transformación, marcada por nuevos trenes, cambios
de organización y canales de distribución”. Subraya: “Se ha convertido
en una empresa que tiene como objetivo ser el medio de transporte
hegemónico para distancias inferiores a los 700 kilómetros”.