Erase una vez, en tierras castellanoleonesas,
una reina adorada por su pueblo, pero maltratada
por su Corte. Juana La Loca la llamaban
por sus exentricidades palaciegas a causa de
su ciego amor por Felipe El Hermoso y los celos que
despertaban en ella sus escarceos. Hija de la reina Isabel
La Católica, nieta de Isabel de Portugal, residía en
Valladolid, capital del reino de España allá por el siglo
XVI. Hoy, en el siglo XXI, esta ciudad y su provincia
han conservado su herencia del pasado, a veces casi
intacta. Por ello, es posible recorrer buena parte de la
historia española a través de las rutas de los lugares
donde estas tres grandes reinas pasaron sus días. Algunos
ejemplos son el Monasterio de Nuestra Señora de
Gracia (Madrigal de las Altas Torres), donde Isabel de
Portugal alumbró a su primogénita; o el Castillo de las
Motas (Medina del Campo), donde Isabel La Católica
decidió traspasar los poderes reales a su hija. Parada
imprescindible es el Real Monasterio de Santa Clara (Tordesillas), antes castillo de la realeza, donde durante
años estuvo recluida Juana tras la muerte de su amado
esposo, y el Archivo General de Simancas (Valladolid),
que alberga los documentos oficiales de la época.


Algunas de estas localidades coinciden con las de la Ruta
de los Castillos de Valladolid, majestuosas construcciones,
dispersas por toda la provincia, encargadas de defender
estas tierras de cereales y vides de las invasiones árabes. Hoy, muchas de estas fortalezas han sido remodeladas
para acoger sedes institucionales y públicas,
como es el caso de Las Cortes de Castilla y León, ubicadas
en el Castillo de Fuensaldaña. Su patio interior alberga
el hemiciclo, mientras su estructura exterior, aunque ya
sin vigías, mantiene su aspecto original. En Medina del
Campo, el Castillo de la Mota puede presumir de contar
con la torre más alta de Castilla. Como si de un cuento
de caballeros y princesas se tratara, el castillo está flanqueado por cuatro atalayas cilíndricas rodeadas por una
muralla árabe sólo abierta por un puente levadizo de
acceso. Sin embargo, la niña bonita de los castillos vallisoletanos
es el denominado navío de piedra de Peñafiel,
del siglo XV. Situado sobre un imponente roquedo, actualmente
alberga el Museo Provincial del Vino, debido
a que esta localidad del mismo nombre produce uno de
los mejores caldos de España, el Ribera del Duero.
Renfe acerca a la naturaleza