Valladolid y Palencia
Dos joyas medievales
Su arquitectura románica e inigualable entorno natural albergan las leyendas de Castilla y León.
 
Texto: Patricia Cruzado Villalobos
 

Erase una vez, en tierras castellanoleonesas, una reina adorada por su pueblo, pero maltratada por su Corte. Juana La Loca la llamaban por sus exentricidades palaciegas a causa de su ciego amor por Felipe El Hermoso y los celos que despertaban en ella sus escarceos. Hija de la reina Isabel La Católica, nieta de Isabel de Portugal, residía en
Valladolid, capital del reino de España allá por el siglo XVI. Hoy, en el siglo XXI, esta ciudad y su provincia han conservado su herencia del pasado, a veces casi intacta. Por ello, es posible recorrer buena parte de la historia española a través de las rutas de los lugares donde estas tres grandes reinas pasaron sus días. Algunos ejemplos son el Monasterio de Nuestra Señora de Gracia (Madrigal de las Altas Torres), donde Isabel de Portugal alumbró a su primogénita; o el Castillo de las Motas (Medina del Campo), donde Isabel La Católica decidió traspasar los poderes reales a su hija. Parada imprescindible es el Real Monasterio de Santa Clara (Tordesillas), antes castillo de la realeza, donde durante años estuvo recluida Juana tras la muerte de su amado esposo, y el Archivo General de Simancas (Valladolid), que alberga los documentos oficiales de la época.


Algunas de estas localidades coinciden con las de la Ruta de los Castillos de Valladolid, majestuosas construcciones,
dispersas por toda la provincia, encargadas de defender estas tierras de cereales y vides de las invasiones árabes. Hoy, muchas de estas fortalezas han sido remodeladas para acoger sedes institucionales y públicas, como es el caso de Las Cortes de Castilla y León, ubicadas en el Castillo de Fuensaldaña. Su patio interior alberga el hemiciclo, mientras su estructura exterior, aunque ya sin vigías, mantiene su aspecto original. En Medina del Campo, el Castillo de la Mota puede presumir de contar con la torre más alta de Castilla. Como si de un cuento de caballeros y princesas se tratara, el castillo está flanqueado por cuatro atalayas cilíndricas rodeadas por una muralla árabe sólo abierta por un puente levadizo de acceso. Sin embargo, la niña bonita de los castillos vallisoletanos es el denominado navío de piedra de Peñafiel, del siglo XV. Situado sobre un imponente roquedo, actualmente alberga el Museo Provincial del Vino, debido a que esta localidad del mismo nombre produce uno de los mejores caldos de España, el Ribera del Duero.

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